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Mapa y Calles del país Escocia
Escocia es la más septentrional de las cuatro naciones que forman el Reino Unido y ocupa el tercio norte de la isla de Gran Bretaña, además de más de 790 islas repartidas en cuatro grandes grupos —Shetland, Órcadas, Hébridas Interiores y Hébridas Exteriores—, de las cuales unas noventa están habitadas; su única frontera terrestre, de unos 96 km, la une al sur con Inglaterra entre el río Tweed y el fiordo de Solway, mientras el Atlántico la rodea al norte y al oeste y el mar del Norte la limita al este. Con una superficie cercana a los 78 772 km² y una población estimada en 5,49 millones de habitantes a mediados de 2023, su densidad ronda los 70 hab/km²; la capital es Edimburgo, ciudad de unos 600 000 habitantes y sede de un Parlamento unicameral restablecido en 1999, pero la urbe más poblada es Glasgow, cuyo área metropolitana concentra alrededor de dos millones de personas y ha sido históricamente el motor económico y académico del país. El paisaje está marcado por la falla de las Tierras Altas, que separa las Highlands montañosas del norte y oeste —donde se alza el Ben Nevis (1 344 m), el pico más alto de las islas británicas— de las Lowlands y el Central Belt, la franja entre Glasgow y Edimburgo donde vive la mayor parte de la población. El clima es templado y oceánico, suavizado por la corriente del Golfo, pero muy variable: el oeste, sobre todo las Tierras Altas, puede superar los 3 000 mm de lluvia al año, mientras el este es más seco, y no es raro experimentar “las cuatro estaciones en un día”, un rasgo que los viajeros comentan con frecuencia en redes. Culturalmente conviven el inglés, el escocés de las Tierras Bajas y el gaélico (Alba es el nombre en gaélico), y símbolos como el kilt, la gaita, el whisky y el haggis siguen presentes en la vida cotidiana y en la promoción turística que creadores hispanohablantes difunden con entusiasmo. La historia escrita arranca con la mirada romana que llamó Caledonia a estas tierras habitadas por pictos y escotos; el reino se consolidó en el siglo IX con Kenneth MacAlpin, resistió las guerras de independencia con figuras como William Wallace y Robert the Bruce, se unió dinásticamente a Inglaterra en 1603 bajo Jacobo VI (I de Inglaterra) y políticamente en 1707 con el Acta de Unión que creó el Reino de Gran Bretaña, manteniendo sin embargo un sistema legal propio. Tras la Ilustración escocesa —con pensadores como David Hume y Adam Smith— y una potente revolución industrial centrada en astilleros y siderurgia, el siglo XX trajo declive y luego una recuperación basada en servicios financieros, tecnología (el llamado Silicon Glen) y los recursos de petróleo y gas del mar del Norte; el turismo, con castillos como Eilean Donan y Stirling, paisajes como Glencoe, el lago Ness y la isla de Skye, aporta hoy alrededor del 5 % del PIB y genera miles de empleos.
