urbanocotidiano.com | Mapas y Calles | Marruecos

Mapa y Calles del país Marruecos


Marruecos se extiende en el extremo noroeste de África, entre el Mediterráneo y el Atlántico, con una superficie de unos 710.850 km² y casi 38 millones de habitantes en 2024, y su mapa político se organiza en 12 regiones que a su vez se dividen en 75 provincias y prefecturas, con capitales como Tánger para Tánger-Tetuán-Alhucemas, Rabat para Rabat-Salé-Kenitra, Casablanca para Casablanca-Settat, Fez para Fez-Mequinez, Marrakech para Marrakech-Safí, Agadir para Sus-Masa y Er-Rachidía para Draa-Tafilalet, mientras el Sáhara Occidental aparece en los mapas con las regiones de El Aaiún-Saguía el-Hamra y Dajla-Río de Oro. En ese trazado conviven la costa atlántica que baja desde Tánger y Tetuán, pasa por Rabat y Casablanca hasta Agadir, la franja mediterránea del Rif con enclaves como Alhucemas y Saidia, y el interior montañoso del Atlas que separa las llanuras fértiles del corredor desértico que lleva a Merzouga y Zagora. Las ciudades más pobladas que articulan el mapa son Casablanca, Fez, Tánger, Marrakech, Salé, Mequinez y Rabat, la capital, que se asienta en la desembocadura del Bu Regreg frente a Salé y cuyo centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad en 2012, reúne la torre Hassan, el mausoleo de Mohamed V y la kasbah de los Udayas junto a la medina amurallada. Las medinas, corazón de cada urbe, condensan el trazado de calles estrechas y laberínticas donde conviven zocos, talleres artesanales y viviendas tradicionales, como la medina de Fez con la universidad Al-Quaraouiyine, la de Marrakech con sus callejones sinuosos, la de Tetuán con su impronta hispano-árabe y la de Rabat, a la que se accede por puertas como Bab El Had, Bab El Alou, Bab Chellah y Bab El Rhaba, y cuyas arterias principales —la avenida de Hassan II, la calle Souika y la calle de los Cónsules— conectan el perímetro amurallado con el barrio moderno. En Casablanca la vieja medina, menos antigua que las imperiales pero con murallas y callejuelas llenas de cafés y tiendas, convive con el Quartier Habous, la nueva medina trazada en época del Protectorado que mezcla arquitectura morisca y art déco, mientras la plaza Mohammed V y la plaza de las Naciones Unidas enlazan la ciudad europea con la trama tradicional y la corniche bordea el litoral hasta la mezquita Hassan II. Las calles marroquíes suelen reflejar esa dualidad: avenidas amplias de trazado colonial en los ensanches —como Agdal y Hay Riad en Rabat— y un abanico de barrios populares como Akkari, Yacoub El Mansour, Takadoum o Youssoufia que se extienden a lo largo del río y la costa, mientras el tranvía Rabat-Salé y las estaciones de Rabat-Ville y Rabat-Agdal articulan la movilidad entre ambas orillas. En Marrakech los planos turísticos destacan la medina con sus calles sinuosas, los zocos y las plazas, y en el norte Chefchaouen despliega su medina azul de callejones escalonados, ejemplo de cómo el callejero se adapta al relieve del Rif. El mapa vial, con carreteras que conectan las ciudades imperiales de Fez, Mequinez, Marrakech y Rabat, se completa con rutas que cruzan el Alto Atlas hacia valles como el del Draa, el Dades y el Todra, donde las kasbahs salpican oasis y palmerales antes de abrirse al desierto pedregoso y a los ergs de dunas. La vida en esas calles, captada en miradas contemporáneas como la de @madeira_morroco, muestra el tráfico denso de Marrakech con scooters, taxis amarillos y peatones que comparten el mismo espacio en un ritmo que los locales describen como “normal” y que forma parte de la identidad urbana del país.