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La Unión de las Comoras es un pequeño país insular del sureste de África, en el extremo norte del Canal de Mozambique, entre el norte de Madagascar y la costa de Mozambique; está formado por tres islas volcánicas principales —Gran Comora (Ngazidja), donde se encuentra la capital MoroniAnjouan (Nzwani) y Mohéli (Mwali)—, mientras que la vecina Mayotte sigue bajo administración francesa y es reclamada por el Estado comorense. Con apenas unos 1 659 km² de superficie, es uno de los países más pequeños de África, pero su población ronda los 870 mil habitantes (estimación 2024), lo que le otorga una de las densidades más altas del continente; aproximadamente la mitad de los habitantes tiene menos de 15 años y la vida se concentra en localidades como MoroniMutsamuduDomoni y Fomboni. El relieve es abrupto y volcánico, coronado por el Karthala (2 361 m) en Gran Comora, uno de los volcanes más activos del mundo, y sus aguas albergan al raro celacanto, conocido localmente como gombesa. La historia reúne capas austronesias, bantúes y árabes: mercaderes de Shiraz y de la costa suajili introdujeron el islam entre los siglos XI y XV, y el sunismo chafí se consolidó como religión mayoritaria (cerca del 99 % de la población), de modo que las Comoras son el único país de mayoría musulmana del sur de África y miembro de la Liga Árabe, la Unión Africana, la Organización de Cooperación Islámica y la Francofonía. Tras un periodo colonial francés iniciado en el siglo XIX, el país proclamó su independencia el 6 de julio de 1975, aunque desde entonces ha vivido más de veinte golpes o intentos de golpe y una fuerte inestabilidad política. La economía depende sobre todo del sector primario —más del 56 % de la fuerza laboral trabaja en agricultura y pesca—, con exportaciones de especias como vainilla, clavo, canela e ylang-ylang (por lo que se le apoda “islas del perfume”); en 2024 el crecimiento fue del 3,4 %, impulsado por servicios y construcción, pero el déficit comercial se amplió y las remesas de la diáspora (entre 200 000 y 350 000 comorenses viven en Francia) son clave para el PIB. El IDH de 2023 se situó en 0,603 (puesto 152, desarrollo humano medio) y, pese a que solo alrededor del 20 % se clasifica como pobre según el umbral nacional, la desigualdad sigue siendo alta y la inseguridad alimentaria afectaba en 2022 al 27,4 % de la población. Culturalmente, el país tiene tres lenguas oficiales —comorense (shikomori), árabe y francés—, una sociedad de descendencia bilateral y una fuerte tradición marítima: durante el Ramadán los pescadores faenan intensamente y sus barcas funcionan casi como mezquitas móviles, mientras viajeros y creadores destacan hoy sus playas turquesas, mercados como el Kanambo Market y la hospitalidad local. 
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